Soy la persona más afortunada del planeta, hace unos días dí a luz a mis tres valientes. Tres bichines maravillosos que me han hecho comprender lo vulnerable que soy. Ahora se que estoy viva, ahora se que todo empieza y acaba en ellos. Pero vayamos por pasos....
(Tres días de vida: Arriba, Pablo encima de su madre, uno de los gemelos, abajo, Martín, el más pequeñín y Héctor, el mellizo, y el que se lo comía todo...)
Hace como dos semanas me ingresaron porque al parecer había dilatado un poco, sin embargo, a los cinco días me enviaron para casa con una cesárea programada para el 11-S¡¡¡ con la prescripción de hacerme controles cada tres días. Sin embargo, el lunes 9 de septiembre, en uno de esos controles me volvieron a ingresar porque había dilatado algo más. Así que subimos tan pichis a la habitación pensando que estaríamos dos días ingresados y al tercero nos harían la cesárea de los trillizos. Pero como todo en nuestra vida, nada siguió el guión previsto.
Allí aparecieron dos médicos diciendonos que esa misma tarde, en poco más de cinco horas, nos harían la cesárea, nuestra cara era del color de las velas...como??? "si si, ---nos dijo el médico--, mejor hacerla hoy que nos da tiempo organizar los equipos que hacerla de madrugada en el caso de que te pongas de parto"...Así que, riesgo cero. Desde ese momento mi marido y yo pusimos en marcha la misión "Zafarrancho de combate": llamamos a los familiares más directos y empezamos a rellenar papeles... Allí comenzaron a aparecer mis hermanos, pero faltaba mi madre, que venía de camino desde la otra punta de España...así que el médico se vió obligado a retrasar la cesárea hasta que no apareciera la matriarca. Parecíamos los Montoya¡
A las 20.7 nacieron mis gemelos Martín y Pablo y a las 20.9 el mellizo, Héctor. Pesaron 1,6, 1,8 y 2,2 kilos respectivamente, un peso bastante bueno, aunque hay que decir que 'les quedaba grande el traje', ya que eran todo piel, de manera que fueron directos a la incubadora donde siguen a la espera de que los gemelos alcancen los 2 kilos. Este es mi gordo en el momento de nacer...
Así que ahora vamos por la mañana y por la tarde a hacer reunión familiar en el Hospital, los bañamos, les damos de comer, hacemos método canguro....es maravilloso¡¡¡ Lo de la cesárea...bueno, eso ya os lo comentaré en otro post, porque es algo que debería estar aparejado a la cadena perpetua, aunque he de decir que cada hora y cada día la mejoría es incalculable.
Aquí os dejo mi última foto con la barriga y mi primera foto sin ella. La palabra que resumiría estas dos imágenes: Nostalgia.


